Bruxismo: cuando el estrés se instala en la mandíbula

¿Aprietas los dientes sin darte cuenta? ¿Te levantas con tensión en la mandíbula, dolor de cabeza o sensación de cansancio facial? Quizá tu cuerpo está expresando algo que tu mente lleva tiempo intentando gestionar.

El bruxismo es mucho más que «apretar los dientes». En algunas personas aparece durante el sueño; en otras, durante el día, especialmente en momentos de concentración, tensión o estrés.
Y aunque solemos buscar una solución exclusivamente en la boca, cada vez entendemos mejor que la mandíbula también forma parte de un sistema mucho más amplio: el sistema nervioso, la
respiración, la postura, las emociones y la forma en la que nuestro organismo responde ante el estrés.

¿Qué es realmente el bruxismo?

El bruxismo se caracteriza por una actividad repetitiva de los músculos de la mandíbula que puede implicar apretar o rechinar los dientes. Puede aparecer durante la vigilia o durante el sueño.

Y aquí encontramos una primera idea importante:

El bruxismo no debe entenderse simplemente como una enfermedad. Es un síntoma o comportamiento que puede tener diferentes causas y factores desencadenantes.

Por eso, intentar eliminar únicamente el contacto entre los dientes puede no ser suficiente.

La pregunta interesante es: ¿Por qué mi cuerpo necesita apretar?

La conexión entre bruxismo y estrés

Cuando percibimos una situación de amenaza o tensión, nuestro organismo activa mecanismos
destinados a protegernos.

El sistema nervioso aumenta el nivel de alerta, modifica la respiración, incrementa la tensión muscular y prepara al cuerpo para responder. Es una respuesta adaptativa. El problema aparece cuando ese estado de alerta se mantiene durante demasiado tiempo.

Lo que inicialmente era una respuesta puntual puede convertirse en un patrón.

Y ahí puede aparecer la tensión mandibular.

Trabajo, preocupaciones, exceso de responsabilidades, dificultades para desconectar, ansiedad, falta de descanso o incluso una concentración prolongada pueden favorecer que algunas personas
mantengan la mandíbula activada sin ser conscientes de ello.

Durante el día podemos descubrirnos apretando los dientes frente al ordenador. Durante la noche, nuestro cuerpo puede continuar expresando esa activación mientras dormimos.

La mandíbula también puede ser un mecanismo de defensa

Desde una perspectiva corporal, tiene sentido que la musculatura mandibular participe en las respuestas de tensión. La mandíbula está relacionada con músculos de la cara, cuello y región
cervical, y su actividad no funciona de manera aislada.

Cuando estamos en alerta, el cuerpo se prepara para actuar.

Tensamos.

Contenemos.

Nos protegemos.

Y en algunas personas esa tensión puede concentrarse especialmente en la mandíbula.

Por eso podemos entender el bruxismo también como una posible expresión física de un estado de alerta mantenido.

No significa que todo bruxismo tenga origen psicológico ni que el estrés sea siempre su causa.

Significa que cuerpo y mente están conectados, y que abordar únicamente una parte del problema puede dejar fuera elementos importantes.

¿Y por qué seguimos apretando cuando ya no existe peligro?

Porque el sistema nervioso aprende.

Una respuesta que inicialmente aparece ante una situación concreta puede convertirse en un hábito automático.

El cuerpo puede aprender a mantenerse preparado incluso cuando conscientemente pensamos: «Estoy bien». Esto explica por qué muchas personas no son conscientes de que aprietan los dientes hasta que
aparecen señales como:

  • tensión o dolor mandibular;
  • desgaste dental;
  • sensibilidad dental;
  • dolor de cabeza;
  • molestias cervicales;
  • rigidez al despertar;
  • cansancio de la musculatura facial;
  • dificultad para relajar la mandíbula.

El cuerpo puede estar diciendo algo antes de que nosotros lo escuchemos.

No se trata solamente de «dejar de apretar»

Aquí está una de las claves.

Decirle a una persona «Relaja la mandíbula» puede ser tan poco efectivo como decirle a alguien que deje de respirar rápido cuando está nervioso.

Si el sistema nervioso continúa interpretando que existe tensión o amenaza, el cuerpo puede volver automáticamente al patrón anterior.

Por eso resulta interesante trabajar desde diferentes vías:

respiración + conciencia corporal + movilidad + relajación + regulación del sistema nervioso.

El objetivo no es luchar contra el cuerpo. Es enseñarle otra respuesta.

El papel del ejercicio

El movimiento puede convertirse en una herramienta especialmente interesante.

Determinados ejercicios pueden ayudar a:

  • mejorar la conciencia de la tensión mandibular;
  • aprender a diferenciar tensión y relajación;
  • movilizar suavemente mandíbula, cuello y cintura escapular;
  • trabajar la respiración;
  • disminuir la activación corporal;
  • mejorar la percepción corporal;
  • crear nuevas respuestas frente a situaciones de tensión.


No se trata de hacer ejercicios de mandíbula indiscriminadamente. Se trata de trabajar de manera adecuada y progresiva sobre el conjunto del sistema.
Porque una mandíbula tensa no siempre necesita «más fuerza». Muchas veces necesita más conciencia y capacidad para relajarse.

¿Puede solucionarse?

En muchos casos, sí es posible reducir significativamente los síntomas y mejorar el control del patrón de tensión, especialmente cuando se identifican y abordan los factores que contribuyen al problema.

Pero no existe una única solución universal. El bruxismo puede tener diferentes causas y, dependiendo del caso, puede ser necesario trabajar conjuntamente con profesionales de odontología, medicina, fisioterapia, psicología u otras disciplinas.

Por eso, si existe dolor importante, desgaste dental, bloqueo mandibular u otros síntomas persistentes, es recomendable realizar una valoración profesional.

El ejercicio no sustituye ese diagnóstico. Lo complementa.

¿Qué dice la evidencia científica?

La investigación actual entiende el bruxismo como un fenómeno multifactorial.

En el bruxismo del sueño intervienen factores relacionados con el sistema nervioso y la regulación del sueño, mientras que el estrés y determinados factores psicológicos pueden estar relacionados especialmente con el bruxismo durante la vigilia.

Esto nos aleja de una explicación demasiado sencilla: «Bruxismo = estrés». La realidad es más compleja. Pero también nos permite comprender algo fundamental: el estado de nuestro sistema nervioso puede influir en cómo utilizamos nuestro cuerpo.

Y ahí existe un margen de intervención.

El dato del mes

Una de las características más interesantes del bruxismo es que muchas personas no son conscientes de que aprietan los dientes durante el día. La tensión puede convertirse en un comportamiento automático.

Por eso, el primer paso no siempre es «relajar». A veces es simplemente: darse cuenta.

¿Estoy apretando los dientes ahora mismo?
¿Tengo la lengua presionando?
¿Estoy elevando los hombros?
¿Estoy conteniendo la respiración?
¿Tengo la mandíbula preparada para responder cuando, en realidad, estoy sentado tranquilamente?

La conciencia es el comienzo del cambio.

Consejos prácticos para empezar

Puedes comenzar con algo muy sencillo.

Varias veces al día, detente durante unos segundos y observa: ¿Mis dientes están en contacto?

En reposo, normalmente no necesitamos mantenerlos apretados.

Deja que la mandíbula se vuelva más pesada. Relaja los hombros. Respira lentamente. Observa qué ocurre sin intentar forzar nada.

Y sobre todo, evita convertir la relajación en otra obligación.

No necesitamos añadir más tensión intentando relajarnos.

Así trabajamos en Ópalo Wellness

En Ópalo Wellness entendemos el bienestar desde una perspectiva global.

El cuerpo no está separado de la mente. La respiración no está separada del movimiento. Y la tensión física no siempre puede comprenderse sin observar también cómo estamos viviendo.

Por eso trabajamos con herramientas como Yoga, Pilates, respiración, movilidad, conciencia corporal y técnicas de relajación, adaptándolas a las necesidades de cada persona.

Y precisamente porque sabemos que el bruxismo necesita un abordaje específico, estamos preparando un taller especializado de Bruxismo, orientado a aprender a reconocer la tensión y utilizar ejercicios y herramientas corporales para favorecer una mejor regulación.

No se trata simplemente de decirle a la mandíbula que deje de apretar. Se trata de enseñarle al cuerpo que ya no necesita estar permanentemente preparado para defenderse.

Tu cuerpo no está fallando.

Está intentando protegerte.

A veces, aprender a escucharlo es el primer paso para cambiar la respuesta.


En Ópalo Wellness te ayudamos a recuperar esa conexión entre cuerpo, respiración y mente.